El mundo
Mundo Mexihcah
Antes de que los nombres fueran pronunciados, el Sol hizo su sacrificio.
Nacidos del fuego divino
Abrió su pecho y derramó su propia sangre sobre la tierra. De ese fuego divino nacieron los mexihcah, un pueblo con un destino sagrado: mantener viva la llama que da equilibrio al mundo.
Durante siglos, los hombres ofrecieron corazones y cantos al astro, temerosos de que su luz se apagara. Pero el sacrificio trajo consigo una deuda más oscura.
Los dioses observan
Desde sus reinos divinos y desde las profundidades del inframundo, los dioses observaron este poder fluyendo a través de la humanidad. Ahora la disputa ha comenzado. Las deidades ancestrales ya no solo exigen la devoción de los hombres: exigen poseer la Sangre del Sol para sí mismos.
Por dónde vas a caminar
Junglas, montañas y ruinas prehispánicas que cambian con el clima y la hora del día. Tenochtitlán y los sitios sagrados, con los objetos y rituales que les pertenecían. Un mundo abierto vasto, vivo y accesible desde el primer minuto.